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Llegan esas fechas señaladas durante todo el año... año que dejamos atrás con pasos en la vida que no volveremos a dar, despreocupándonos de lo malo que ha tenido el año, sin acordarnos de lo bueno que nos dió, para despedirlo con un amargo adiós y con más alegría dar la bienvenida al nuevo año, sin querer pensar que pueda ser el último.

Todo ciclo anual se va rigiendo por las dietas... hacemos dieta en el primer trimestre, una vez pasadas las fiestas del "Solsticio de Invierno" según nuestro amigo el sr. Torrijos, después nos dejamos ir... pues llega la semana grande de los creyentes y luego la semana "larga"... de nuevo dieta tras hartarnos de torrijas, pescaíto, manzanilla y olor a caballo...

Tras el veranito y una vez concluída la operación "Bikini" para unas y la operación "Disimula el flotador" para otros (también llamada "Misión Imposible 2011"... bueno, depende del año en curso), nos relajamos con los helaítos y luego pasa lo que pasa...

La dieta pre-navideña...

Y ahora... la gran época... comidas familiares, comidas de amigos, comida de empresas (¿pero eso aún existe?), comida de navidad, comida de nochevieja, comida de reyes... Comida y lo que no son comida, que acaba uno estas fiestas con media cirrosis todos los años.

Pero que gustazo da... luego preguntas a todo el mundo y la gran mayoría te responde que no les gusta estas fiestas... pues no, no gusta y claro para evitar la tristeza nada mejor que comer y beber; pero ¡OJO!, no porque nos gusten estas fiestas.

Y luego... los villancicos... aunque en estos tiempos de crisis... ya hay que tener ganas de cantarlos...

Para empezar el que mucho hemos escuchado desde que eramos pequeños en boca de nuestro "Padre":
"Dime niño ¿de quien eres?"(*1)




Así, tenemos aquel que dice:
"Al Inem pastores, al Inem chiquillos, que nos hemos enterao que han salio cursillos" (*2) que sí que tendremos que correr para que nos acepten en alguno...

También, tendremos los clásicos:
"Pero mira como beben tu padre y tu tío, pero mira como beben que está el barril vacío..." aunque ahora es raro el año en el que tú mismo no los acompañas...

O el de:
"Noche de pan, noche de York, tulipán, chopped pork, sandwich variados para la ocasión, champán del Lidl de un litro el cartón. Está la cosa tan mala...." (*3)

Uno que puede ser un éxito esta Navidad:
"El camino que lleva al Inem, parada en la que nos bajamos tós, los parados imitan asi a su Rey, en mi oficina somos medio millón, ropopopom, ropopopom..."

El que cantaremos después de las fiestas:
"Tengo aquí un michelín chiquirriquitin, chiquirriquitin, rellenito de grasa..." (*4)



Villancicos reales...:
"Ya vienen los Reyes, Sofía y Juan Carlos, la Grande, la Tonta, el Froilán y el Largo" (*5). Urdangarín nóos ha dicho que no podía venir, que tenía una ponencia en un Instituto...

Seguro que se me olvida algún Greatest Hits Navideño pero, como véis, en este post tampoco digo nada, pero no me lo echéis en cara, que hay mas gente calladíta, como por ejemplo: Zapatero (desde que dijo la fecha de la muerte de Franco no ha vuelto a hablar), Camps (al parecer hay algo que lo traje por la calle de la amargura), Griñán (éste ERE que ERE insistiendo en ser mudíto), Rajoy (bueno éste que siga punto en boca al menos hasta que pasen las fiestas que luego sí que nos vamos a enterar...), Urdangarín (ay plebeyacoooo)... Vamos, ¿tanta gente callada y queréis que yo hable?

Prefiero que las familias canten villancicos y se olviden un poco de todo, que las parejas toquen las panderetas y el que no... pues zambombas... muchas zambombas... que al fin y al cabo, acabemos cantando eso de:
"Hoy comemos pavo,
hoy comemos pavo
y al que no le guste
que se coma un nab...
idad, Navidad, dulce Navidad..."




Crudelius est Quam mori Semper timere mortem
Sensaciones, sí, esas sensaciones que tardan en repetirse y que las hacen tan especiales como para estar soñándolas día tras día, rogando se repitan para que su recuerdo perdure tanto como la última vez, para que su sabor no se llegue a olvidar, no perdiendo la fe en que sí consiguiese reunir los mismos elementos, volvería a sentir ese cosquilleo por el que notas mas las pulsaciones de tu corazón, las cuales retumban en tu oído como cuando siendo un infante te hacían correr el test de Cooper…

Un ejemplo fue la preciosa noche de ayer, donde hasta las nubes tuvieron a bien retirarse para que las estrellas y la luna trataran de iluminar a los embriagados de Carnaval… bueno, y de diversos tipos de alcoholes.

Tras 255 días, disfruté, pero de verdad, o como diría aquel, disfruté en gordo, sin recordar hechos pasados que irremediablemente tendrán que formar parte de los fotogramas de mi vida cuando parta de aquí y me convierta en la nada que soy ahora pero, por fin, incorpórea.

La noche prometía la misma rutina de escenarios cambiantes que gobierna la existencia; la desidia de los vaivenes de mi ánimo me hacía pensar que la mejor opción era el regreso a mis cuatro paredes (techo incluido).

¿Indolencia o apatía? La manera en que dejamos pasar el tiempo, sin reaccionar, acercándonos, pasito a paso, al torbellino final, a la angustia de la expiración, al momento de “¡eah! ¡a tomar por culo!”. No pensamos realmente que hacemos con nuestras vivencias, creemos que viendo Arrayán o el Sálvame, matamos el tiempo pero es justamente al contrario: el tiempo nos mata a nosotros (la otra opción era poner “La Belén nos maaaaaata” pero perdería “punch” la historieta, aunque ganaría glamour… ¿o no?).

Las divergencias a la hora de encarar la vida, en degustarse con la búsqueda de la felicidad continua, o en embarcarse en el navío de la perdición para aislarse de todo, todos y demás; esas divergencias pierden su valía pues convergen, al igual que nosotros, en el único destino posible, a la mayor sinrazón para el humano irracional: la pérdida de cuerpo y recuerdos. ¿Entonces que sentido tiene todo esto? Si ni siquiera era nada, ¿para que realizar esta travesía?... como diría un castizo… ¿pa esto me echó por coño mi madre?

Anoche todos estos pensamientos se desvanecieron, la música de unos nudillos, la fría chapa de una mesa de bar ayudando en la percusión, y letras cercanas de voces extrañas… “De to las que yo vengo a verte prefiero las noches de mayo…”. Con que poco…

Son las 6.27 de la mañana, quería escribir de carnaval pero me ha salido esta bazofia, lo efímero de mis pensamientos, el Carpe Diem o el Ubi Sunt, da igual, al final todo converge… ¡cucha, lo que yo te diga!


Crudelius est Quam mori Semper timere mortem
La verdad es que a mi edad, recuerdo como si fuera ayer la primera vez que me sollé la rodilla y ese calor que te inunda al ver como un pedacito de ti se te ha quedado por el camino y que por mas que lo buscas en el albero del parque, ya es tarde, y no lo vas a encontrar; que ese pellejito que te falta, volverá a crecer y todo volverá a estar en su sitio. ¡Ay! ¡Inocente criatura! ¡Ya te partirán otra cosa y no te dará por buscar sus retales!
Para aquellos liberales que estén leyendo esto… no me estoy refiriendo al ojo de Mordor (todavía no).

También, aún me funciona de una manera relativamente correcta la memoria para las acciones cercanas en el tiempo: que comí ayer, de qué hablé con mis padres, si tomé fibra en su justa medida (para ser sinceros aquí iba a escribir si conseguí c___r el día anterior, pero creo que no me hubiera saltado la censura),…

Estos dos primeros párrafos de preliminares, perdón, preámbulos, (en que estaría yo pensando), tienen un porqué, y ese es que me da vergüenza admitir que no recuerdo el día y la hora exacta en la que me presentaron quizás al ente que mas me ha podido marcar, dicha fecha debería estar cincelada en todos los poros sebosos de mi cuerpo…
Pero no importa, aquella maldita y bendita noche de Febrero de 1992, serían aproximadamente las diez de la noche de un viernes cualquiera (hasta ese momento), mi padre había salido del baño de echar una meaíta, se me acercó a mi, que a la tiennna edad de 14 añitos estaba jugando con mi Hundir la Flota, solito en el salón, se me acercó y dijo una frase de la cual, creo, que aún se arrepiente: “Hijo, estoy viendo en la tele del cuarto una cosa muy graciosa, ¿quieres verla conmigo?”
Inmediatamente lo deje todo, no siempre te invitan a meterte en la cama con alguien, aunque sea tu padre.

Me acomodé a los pies de la cama, el espectáculo era grandioso: ya se habían izado sus velas rojas esperando que no soplara una fuerte Ventolera; a proa, un mar de ávidos oídos se encontraban al acecho de una excusa para soltar una Sonri-silla; a popa, un destartalado forillo se iba perdiendo en lontananza; a estribor y a babor un grupo de gargantas afines al Capitán Veneno estaban a punto para comenzar un repertorio y, una vez se hizo el silencio en este Mar de Coplas, sonaron los acordes de… un bombo… POM…
“Gracias, y olé
y en vez de coger los duros lo que cogió fue una pulmonía,
aunque bien poco tenía…”

Esos fueron los primeros versos que Don Carnal en su inmensa caridad, tuvo a bien para deleitarme. Durante 25 minutos disfruté tanto o más que cuando me pellizcaba la postilla que me hice cuando me sollé en el primer párrafo.

Aquello era nuevo, fresco, me enfermó cual sanmolontropo pone mala la “bayonesa”, y es que hay que tener época vergüenza para escribir esas letras; también hay que estar algo borracho para esperar todo un año para sentirse rico cuando se te escucha, y eso que tú no eres un titi, aunque a veces con el jurado te quedes algo lacio, siempre obtienes el favor de las marujas de tu barrio por mas cagarrutas del monte que te pongan por el camino. En estos años has demostrado que juegas limpio, que no eres un guarrindongui a pesar de que te han dado mucho porculin, te has sabido comportar encajando los golpes de la mejor manera posible, está claro que el que vale, vale, si bien el jurado no ha sido una orquesta alegría para ti, te olvidabas en tu peña flamenca que no era de este mundo a pesar de lo que diga tu mujer… es que a veces es mejor estar soltero y sin compropiso (como yo: aviso a navegantes XDD); no obstante, aunque abras negocios como un taller para coser pa la calle o un lestaulante chino, tú lo escribes to pa ella, para tu Cai, sin embargo, si bien a veces te enteras y otras no te enteras, la verdad es que eres un Número 1.

¡¡¡¡¡yyyyyyyyyyyyyyyyyeeeeeeeeeeeeeleeeeeeeee!!!!!

Muchos me tildan de que no me gusta el Carnaval, que soy un fanático del Selu… bueno… os diría que si me gustase más otra chirigota… pues yo lo compararía con… no sé, un rasurado genital… me explico, quedaría taco de mono y vanguardista, pero a la hora de la verdad, después de tantos años con pelambrera… al darte amor propio, seguro que sentirías rechazo al roce de la piel de tu mano y exclamarías: “¡Coño! ¡Qué esta no es la mía!”

Creo que lo he explicado meridianamente bien y espero haber arrancado alguna sonrisilla a quién lo haya leído.

P.D.: 日本のために祈ってください

Crudelius est Quam mori Semper timere mortem